PERIODISMO: ¿OFICIO O PROFESIÓN?

PERIODISMO: ¿OFICIO O PROFESIÓN?

periodismo01Miguel Jiménez-Torres*

Desde que un 7 de octubre de 1943 se publicó la trillada frase de que el periodismo “es la más noble de las profesiones; pero puede ser, también, el más vil de los oficios”, muchos han utilizado los términos ‘oficio’ y ‘profesión’ como sinónimos. Gabriel García Márquez tituló a uno de sus artículos: El mejor oficio del mundo. Y si para el Premio Nobel de Literatura utilizar este concepto fue una acción inocua, creemos que esta sinonimia no refuerza la expresión y, por el contrario, la minimiza y distorsiona su significado.

Técnicamente, ‘profesión’ representa el ejercicio de una actividad que requiere de conocimientos especializados que solo se imparten en las universidades; en cambio, ‘oficio’, es el ejercicio de una actividad basada en la experiencia y las habilidades personales.

Profesiones son —por ejemplo— la medicina y abogacía; en tanto, oficio es lo que realiza el gasfitero o el zapatero. Así, no podemos igualar a un médico gastroenterólogo con un hierbero. Mientras el primero estudia siete años y se especializa con un posgrado, el otro es diestro en actividades que, posiblemente, heredó del padre o que realiza por necesidad laboral.

Y no estamos despreciando a uno u otro trabajo, que honra a quien lo ejerce correctamente. Estamos anotando una diferenciación pertinente, ya que en el caso del ejercicio periodístico encontramos a profesionales de diversas ramas, técnicos, mercachifles y hasta analfabetos que se hacen llamar “periodistas”, por el solo hecho de trabajar en un medio de comunicación o invocar su derecho a la libertad de expresión.

El periodismo dejó de ser un oficio. Lo fue anteriormente, en sus inicios. Nuestros primeros periodistas fueron literatos e ilustres como Mariátegui y Valdelomar, y más recientemente, Lévano y Hildebrandt. Todas las profesiones pasan por etapas de formación hasta convertirse en ciencias. El periodismo es ahora una especialidad de las Ciencias de la Comunicación, reconocida como profesión desde 1965 por la Ley 15630.

Mientras los médicos y abogados no permitirían que se contrate a hueseros en lugar de traumatólogos o a tinterillos en lugar de jueces, en el periodismo sí se permite, porque se piensa, erróneamente, que cualquier restricción sería una vulneración de la libertad de prensa.

En un reciente libro que hemos publicado, recopilamos varios problemas que afrontan los periodistas y resaltamos la nefasta legalización del ejercicio empírico mediante la Ley 26937.Lamentablemente, vivimos en un país donde, a la vez, se permite a cualquier persona ejercer como periodista y, asimismo, se reconoce la profesión y se exigen requisitos para acceder a un título a nombre de la Nación.

Pero, si no se requiere estudiar para ejercer, entonces, ¿para qué existen las escuelas de periodismo? Es un contrasentido y una burla a todos los universitarios y profesionales que callan y permanecen impávidos, con un colegio profesional carente de liderazgo y decadente al no exigirse la colegiación obligatoria. El reto está propuesto.

 

* Abogado y licenciado en Ciencias de la Comunicación: Especialidad de Periodismo. Egresado de las maestrías en Derecho Constitucional y Derechos Humanos e Investigación en Comunicación, y candidato a doctor en Derecho y Ciencia Política.